La tortura del esfuerzo o torturacracia

Los términos del título seguramente te sonarán más si los cito como «la cultura del esfuerzo» y la «meritocracia» ¿verdad?. Vamos a ver qué significan:

Meritocracia

Se define como un sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales.

Cultura del esfuerzo

Es la creencia de que cuanto más nos esforzarnos más cosas podremos conseguir en nuestra vida, como explican en este artículo de El País con el que casi me sale un sarpullido.

Una vez expuestas las definiciones, todo parece indicar que ambos términos nos quieren transmitir una misma idea «si te esfuerzas, conseguirás lo que te propongas». Quien me haya leído en anteriores ocasiones sabe que soy mucho de hacer preguntas, quizás porque soy gallega o porque soy un grano en el culo, o ambas, pero…¿Cuántas historias, incluidas las nuestras propias es proporcional el esfuerzo y el sacrificio a los éxitos?

Jesús Viscarret en su libro «Modelos y Métodos de intervención en Trabajo Social» hace un repaso por los principales métodos utilizados en Trabajo Social, en el encontramos varios modelos que hablan de «la persona en situación», el modelo existencialista/humanista en su vertiente «gestaltica», ya comenzaba a poner el énfasis en esta premisa y con el modelo crítico radical, redondeamos esa visión más integral, en la que la persona está condicionada no solo por lo que respecta a sus propias decisiones, sino también por el sistema y la cultura en la que crece.

Si hacemos una lectura crítica al respecto de estos términos en relación con la sociedad en la que vivimos, la realidad es que el sistema capitalista que gobierna nuestras vidas, también ha tenido mucho que ver en esto, creando esta mentira, en la que crecemos pensando que esforzándonos mucho acabaremos consiguiente la vida que soñamos. Sabemos, por nosotrxs mismxs y por las personas con las que trabajamos que esta es una visión cruel y simplista de la vida y evolución de una persona.

Crecer creyendo esta patraña nos hace sentir culpables, fracasadxs… y provoca una serie de inseguridades y traumas en nosotrxs de una importancia aplastante. Crecer creyendo que lo único que necesitas es tu propio esfuerzo para llegar a donde quieras llegar, es no contar con factores como el lugar donde nacemos, nuestra cultura, religión, la pobreza, la exclusión social, la desigualdad y violencia de género en muchos y diferentes ámbitos de nuestra vida y una enorme lista de situaciones que se pueden dar en nuestra vida y que incluso a veces convergen imposibilitando esa evolución, poniendo delante una barrera, un techo de cristal que va a impedir nuestro avance.

Expongo este tema con el fin de que algún modo sea curativo para alguien. Tomar consciencia de que el hecho de tener éxito no solo depende de nosotrxs, poder aplicar una vista del mapa general, y conectar con las diferentes desigualdades que nos pueden afectar y que actuarán como arenas movedizas que no nos dejarán movernos, es desde luego beneficioso, para poder poner límites, para poder trabajar sin la autoexigencia extrema por bandera y para no fustigarnos y culpabilizarnos a nosotrxs mismxs cada vez que una barrera nos impida avanzar. Comprender, por ejemplo, que nacer mujer, determinará ya una serie de barreras, que ojalá algún día podamos eliminar, pero que en la actualidad están y nos condicionan.

Espero que os haya gustado esta pequeña reflexión, nos leemos 😉

Publicado por Tamara Fernández Arias

Trabajadora Social. Luchadora. Trabajadora. Culo inquieto. Curiosa ante la vida.

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